Para mi, el momento más emocionante de nuestro viaje a Marruecos era salir del quirófano a la sala de espera, en busca de los siguientes pacientes. Al oír como se abría la puerta se giraban todas las cabezas en nuestra dirección y se veían todas las expresiones de los pacientes. Ese era siempre el momento en el que me venía a la cabeza todo lo que sentiría yo en su situación: nervios, impaciencia, miedo, confusión… y también me daba cuenta de lo que decía sobre su carácter que ellos estuvieran allí: su calma, paciencia, coraje, certidumbre. Para mi es imposible describir con palabras lo que se siente al coger el brazo de un paciente mientras se sube a la camilla, o darles la mano cuando se ponen nerviosos y se mueven.

Desde la perspectiva de una voluntaria, este viaje tiene tres cosas que son difíciles de encontrar en otros voluntariados:

1. Resultados inmediatos y medibles – A diferencia de otros voluntariados en los que sabes que trabajas duro, pero cuesta cuantificar exactamente lo que has hecho y no siempre se puede estar ahí para ver los frutos de tu ayuda de forma directa; con los viajes de la fundación, cada persona que sale del quirófano representa un ojo que va a poder ver.

2. Eficiencia – En tan solo 5 días y con un equipo limitado, conseguimos hacer 324 operaciones. Eso significa que puedes marcar una diferencia importante sin tener que abandonar tu vida habitual más de una semana. El horario es largo y los días se aprovechan al máximo.

3. Imprescindibilidad – En ningún momento del viaje sientes que estás perdiendo el tiempo o que eres prescindible. El equipo es pequeño y se necesita a todo el mundo en todo momento. En otros voluntariados se puede llegar a pensar, “estoy haciendo todo lo que puedo hacer pero… ¿si yo no estuviera aquí, me echarían de menos, o se hubiera cumplido el mismo trabajo?” En este viaje eso es algo que no existe. Cada miembro del equipo cumple un trabajo esencial.

Para mi este viaje ha significado la oportunidad de sentirme humana en un contexto enormemente distinto al que estoy acostumbrada, de conectar con un grupo de personas cuya gratitud es incomparablemente conmovedora, de presenciar un momento fundamental en cada una de sus vidas y aún más importante, de sentir todo esto a la vez que sabía que estábamos marcando una significativa diferencia.

 

Lucia Rodés Knuth