Resumir una experiencia tan intensa en pocas palabras no es tarea fácil. En primer lugar, me gustaría agradecer a Fundación Elena Barraquer la oportunidad que me ha dado para formar parte de su proyecto, ha sido una de las experiencias más bonitas que he vivido.

Para llegar a ser médico se requieren tantos años que en ocasiones se nos puede olvidar la razón por la que quisimos ser médicos que es, en primer lugar, ayudar al prójimo. Elena ha sido para mí un gran ejemplo para que no se me olvide nunca la razón por la que escogí esta carrera y para acercarme un poco más a ‘’lo que quiero ser de mayor’’. ¿Para qué somos médicos si no es para mejorar la calidad de vida de quienes más nos necesitan?

Esta expedición me ha dado la energía para acabar los dos años de carrera que me faltan con el entusiasmo por la medicina que me ha transmitido todo el equipo. Gracias Elena, Natalia, Jorge, Belén y Lydia por todo lo que he aprendido de vosotros esta semana, y por haberme enseñado que la carrera va más allá que unos cuantos libros y artículos para memorizar. Que no se nos olvide nunca lo bonita que es la medicina y el poco tiempo que necesitas dar para cambiar la vida de cientos de personas.

Espero poder volver a participar de otro proyecto con vosotros en un futuro próximo. ¡Doscientas veintiocho gracias!

Betty Alonso Domenech

 

Hay personas, momentos y lugares que te cambian, y así ha sido mi primera expedición en Mozambique con la Fundación Elena Barraquer.

Un viaje de 24 horas. Un recibimiento inolvidable en “Casa do Gaiato”, lugar que acoge a 150 hermanos sin familia y sin hogar. Un quirófano incansable, capitaneado por la tenaz Elena, que marca el ritmo eligiendo la banda sonora de cada día. A su derecha, Natalia, siempre atenta y cuidadosa con cada detalle dentro y fuera de la cirugía. Un quirófano con anestesias que acaban con bailes y sonrisas creadas por Belén y asistido por el cariño y dulzura de nuestras prometedoras estudiantes de medicina, Lydia y Betty.

A mi lado, entre bambalinas, Javier. Un chico natural de los Yébenes, óptico en Boane desde hace un año y de esas personas que aparecen sin esperarlas, pero sabes que van a estar ahí para siempre.

Durante 5 días operamos 228 cataratas, cirugías que devolvían la independencia para actividades básicas como caminar, relacionarse e incluso bailar, como ocurrió en algún caso al retirar el vendaje al día siguiente de la intervención. Verlos aplaudir y sonreír te hacía volver a estar en deuda con ellos y me llevó a entender la infatigable labor de la Fundación Elena Barraquer y su deseo de querer volver una y otra vez.

Ha sido como volver a ser un niño, como cualquier niño de los 150 que viven en “Casa do Gaiato”, exprimiendo cada segundo, disfrutando de cada momento hasta acostarnos rendidos con la mejor sensación y la ilusión de empezar un nuevo día. No sólo operamos cataratas, despertamos sonrisas en nosotros, en cada paciente y en cada persona que sufre las consecuencias de una ceguera que podemos evitar.

Jorge Sánchez

 

Un auténtico placer estar en la expedición de Mozambique 2018. Resumirlo resulta una tarea complicada, ha sido una experiencia magnífica y su labor humanitaria me ha dejado fascinada.

Dra. Barraquer, ha sido una gran sorpresa conocerte, tan humana y con tanta energía. ¡Qué bonita labor realizas!

Natalia una enfermera de diez, mil gracias por todo, por tu paciencia, por tener mil ojos y recordarnos cuando faltaba el material correspondiente.

Mis queridos compañeros,

Jorge gracias por tus explicaciones en cada intervención, por tu cercanía, tus abrazos y alegría. ¡Eres tan genial!

Guardo con cariño tu bolígrafo que llevo a clase y me hacer rememorar el hospital de Boane.

Belén, mil gracias. Me has enseñado tanto, que cada vez que me preguntan sobre mi experiencia te recuerdo con gran cariño, y una sonrisa sale de emoción en mi cara. Eres una gran profesional.

Betty, mi gran compañera de habitación y de quirófano, ha sido un placer haber coincidido contigo. Nuestra coordinación para cambiar el BSS+A, estar pendientes de que no faltase nada y complementarnos tan bien en las tareas.

En realidad, odio las despedidas, pero se que volveremos a vernos súper pronto, y que siempre os recordaré con gran cariño.

Lydia Alfonsín

 

Si hay una palabra que resume mi experiencia en la expedición a Mozambique esa es INOLVIDABLE.

Son las 7 de la mañana y cinco voluntarios se dirigen a desayunar en “Casa do Gaiato”, la imagen se repite cada día, besos, abrazos y sonrisas de unos niños que conviven en esta casa de acogida, no hay energía mejor para empezar nuestra jornada en el Hospital de Boane.

Objetivo: operar el mayor número de cataratas, devolver la visión al mayor número de pacientes, y con ella la ilusión, el inicio de proyectos o simplemente mejorar la calidad de vida.

En el trayecto hacia el hospital se respira alegría: risas, anécdotas y apuestas sobre si esta vez el conductor esquivará el coche que viene de frente o un grupo de vacas que esta mañana han decidido salir a pasear. Los voluntarios no se conocen de nada pero eso no importa, las ganas de ayudar les une. Una vez en el hospital cada uno empieza a desempeñar su labor: Ella, enérgica, incansable, siempre con esa sonrisa en la cara pone la música y empieza a pedir pacientes, su ímpetu es contagioso. Es Elena Barraquer, conocida por su trayectoria profesional pero sobretodo una persona con una calidad digna de admirar.

Junto a ella Natalia, instrumentista, no hay detalle del quirófano que se le escape. Siempre coordinando todo consigue convertir el quirófano en una obra de teatro en la que cada protagonista aparece en el momento adecuado. Voluntaria de admirar y gran compañera y creo que desde este viaje amiga.

Betty, la chiquitina del grupo, estudiante de medicina por vocación, porque esa sonrisa eterna trabajando y ese amor hacia los pacientes no se aprende en ninguna universidad. Bondad irradiada en cada momento.

Lydia, atenta, minuciosa y perfeccionista. Empieza este año medicina, se nota en su curiosidad continua combinada con gran una gran humanidad que hace que los recién operados la miren agradecidos.

Jorge, mi eterno compi entre pinchazos y consultas. De esas personas que parece que conozcas de siempre, eterna sonrisa y palabras de ánimo cuando el cansancio puede aparecer. Gran profesional pero aún mejor persona. Junto con Javi, optometrista voluntario en Mozambique, han conseguido seleccionar el mayor número de personas posible para que fueran operadas.

La jornada es larga pero el buen ambiente que se respira hace que sin darnos cuenta estemos de nuevo en la furgoneta de vuelta a la casa de acogida.

Allí celebramos el día, por un momento hablamos de nosotros, se están forjando los lazos de un viaje que siempre recordaremos  y que tenia un objetivo común: AYUDAR.

La experiencia en Mozambique superó todas mis expectativas. Un total de 228 cataratas en 5 días, un equipo increíble, pacientes que te abrazan de una forma por haberles devuelto la visión sin saber que ellos también nos ayudan a nosotros, pues sus sonrisas son las que nos llevamos de vuelta a España para continuar trabajando en que todos tengamos las mismas oportunidades.

Gracias a todos ellos y gracias a vosotros chicos por convertir este viaje en algo INOLVIDABLE. Nos vemos en la próxima.

Belen Poyato