del 6 al 13 de Enero del 2018Mi madre  ya había participado en 3 expediciones con la Fundación Elena Barraquer, el brillo de su mirada cada vez que volvía de uno de esos viajes era indescriptible. Decidí experimentar aquello que vivía y tuve la suerte de poder unirme a la última expedición como enfermera de campo.

El día de Reyes, poníamos rumbo a Dakar, un equipo de tan sólo 7 mujeres y 22 maletas aterrizaban en la capital. Capitaneadas por la reina maga Elena Barraquer y con intención de operar el máximo número de cataratas.

La perfecta organización desde Barcelona nos facilitó la tarea, rápidamente montamos el quirófano en el Hospital Militar y nos preparamos para madrugar y comenzar con las operaciones temprano al día siguiente.

Fueron cinco días intensos sin salir del quirófano, Elena amenizaba las horas con su variedad musical, el torbellino de Raquel nos mantenía despiertas y aprendimos muchísimo a las órdenes de la mejor instrumentista, Natalia. En consulta, Andrea, la oftalmóloga, hizo una labor brillante, organizó a los cientos de pacientes, preocupada por todos y cada uno de ellos, consiguió que ninguno se marchara sin ser operado, y Simona anestesiaba con su dulzura a cada paciente.

Vengo de un sector muy lejano a la medicina y siempre he sentido pánico por los hospitales y las jeringuillas, pero de pronto, todos los miedos desaparecieron. Ver a aquellos pacientes tan agradecidos por que les devolveríamos la vista en cuestión de minutos, te cambia la vida. Durante esos cinco días olvidas todo lo demás, la única prioridad es que todo salga bien y que los 234 pacientes pudieran ser operados.

Ver a Elena trabajar ha sido un auténtico regalo, siento admiración profunda por ella. Su entrega es absoluta, viaja por todo el mundo regalando una semana al mes de su vida para cambiar la de cientos de personas, es un Ángel que va devolviendo luz a todas aquellas miradas.

Gracias por permitirme formar parte de esta expedición, gracias por hacerme sentir  este choque de realidad, por abrirme los ojos y concienciarme de que tenemos mucho que hacer por los demás. ¡Sin duda volveré a acompañaros si me lo permitís!

Esta expedición se ha podido llevar a cabo, gracias al patrocinio de la Fundación Juan Entrecanales de Azcárate.

Un abrazo,

Laura Corsini